Capitulo 5: Estructura del Tartaro

El concepto de "Tártaro" está mencionado de forma explícita en las inscripciones (1) del tímpano de Conques.

Muchos textos del periodo románico usan este término, demasiado a menudo (mal)traducido como "infierno", lo que implica que las sentencias son definitivas, eternas y que sería entonces un juicio final. (2)

En el siglo XII, el propio San Bernardo usa el término "Tártaro"* y "Mansiones"* cuando habla de la distribución de las almas después de la muerte. (3)

Las palabras y las imágenes de la Parusía en el tímpano de Conques, por lo tanto no proceden de la imaginación popular, sino más bien de una iconografía aprendida y de un imaginario altamente espiritual. (4)

¡EL TÁRTARO NO ES EL INFIERNO!

tartaro
El Tártaro no debe confundirse con el Infierno

El desorden del "Almacén del Diablo", que contrasta con la disposición ordenada de las Residencias*, está organizado en realidad en dos fases: en la parte inferior, el Tártaro de los muertos con llamas (que duelen pero no queman) ; arriba, el Tártaro de los vivos, bien colocados en la tierra -que los artistas se tomaron la molestia de representar- y que están clasificados en dos niveles. Satanás está sentado en el trono del Tártaro de los muertos, pero  los demonios también habitan en el mundo de los vivos. Es de destacar que sólo los demonios sonríen con una mueca y tienen caras distorsionadas, tal vez por la rabia que les causa su impotencia. Los castigados no parecen sufrir por los castigos impuestos. Las llamas no devoran a los muertos. En ninguna parte transparece el dolor. Impasibles y sin miedo, esperan el Juicio y su restauración* gracias a las oraciones de los escogidos.

 

El Tártaro, una gracia de Dios !
El encuentro cara a cara con Cristo, vivido más o menos  todo a lo largo de la vida, se renueva en el momento de la muerte cuando se pesan las almas. Mucho antes del Juicio Final, una salvación es ofrecida a los pecadores (cuando menos a aquellos cuyos pecados no les han causado la condenación eterna): el Tártaro se convierte en una especie de purgatorio*.
Es una gracia y no un castigo, porque aun cuando las pruebas son difíciles, favorecen la liberación del pecador.
Las oraciones de María y las de los creyentes logran la mansedumbre del Redemptor y la misericordia del Rey- Juez. De hecho, el Tártaro no está cerrado, que no es el Infierno de Dante ! Hemos visto que, en la trampa que da acceso al Tártaro, un ángel hala del lado bueno el alma de una persona fallecida que todavía tiene un pie en el antro de Cerbero. La estancia en el Tártaro es sólo temporal: la pastoral románica muestra que, para la mayoría de las almas de los mortales, el acceso a las Mansiones*, se logrará tarde o temprano a la salida del Purgatorio, después de la restauración.* (5)

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De acuerdo con la visión monástica románica, los demonios se complacen en recordar al difunto, durante su estancia en el Tártaro, sus violaciones de la ley (de las que ellos mismos están plenamente conscientes !). Pero a causa de esto, van a reproducir las palabras que actúan como la prueba de fuego que purifica. "Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en un horno, refinada siete veces." (Salmo 12, 7). Muy a su pesar, el diablo se vuelve el portavoz del Señor, de tal manera que, según los Padres griegos, Satanás será "engañado". En Conques, el diablo se ríe, pero es una risa falsa. Su rostro torcido por un rictus de rabia expresa su impotencia y su despecho ante la victoria final de Cristo quien es, de alguna manera, el amo de todo, incluyendo el inframundo. (Más información sobre la rabia de Satanás)

¿Qué es entonces lo que el diablito susurra al oído de Satanas que le causa tal furia?
Sin duda estas palabras del Apocalipsis: "No hay más demoras [...] el misterio de Dios se ha consumido." (Apocalipsis 10, 2-7)
Satanás acaba de entender que ni siquiera es dueño de su almacén, que el purgatorio es sólo temporal y que el mismo Tártaro es una gracia de Dios. Se siente amargo, robado, muchos de los castigados tarde o temprano le van a escapar,  cuando venga su restauración*: aquellos no se quedarán en el infierno por toda la eternidad.

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Principios del siglo XII: la representación de un Tártaro abierto, con una lucha de  ángeles y demonios por la posesión de un alma, con las oraciones de los vivos, con la misericordia y la gracia de Dios, prefigura el Purgatorio por venir, como Jacques Le Goff lo explica: "Este juicio futuro,  general, sólo ofrece dos posibilidades: vida o muerte, luz o  fuego eterno. El purgatorio dependerá de una sentencia menos solemne, el juicio individual poco después de la muerte que la imaginería medieval representa como una lucha entre  ángeles buenos y malos, entre verdaderos ángeles y demonios, por el alma del difunto. Dado que las almas del Purgatorio son almas elegidas que serán finalmente salvadas, dependen de los ángeles, pero están sujetas a un proceso legal complejo. En efecto, pueden beneficiarse de una remisión,  de una liberación anticipada, no por su buena conducta personal, pero debido a intervenciones externas, las oraciones. La duración de la pena depende, por lo tanto, además de la misericordia de Dios, simbolizada por el celo de los ángeles que arrebatan las almas a los demonios, de los méritos personales que los difuntos adquirieron durante su vida y de las oraciones de la Iglesia obtenidas  por familiares y amigos."
Jacques Le Goff, El nacimiento del purgatorio, Taur
us.

INTERCONEXION DEL TIEMPO Y DE LOS SERES HUMANOS

El Tartaro - Purgatorio es el producto de la interconexión de los tiempos y de la interdependencia de los seres humanos.
Mientras unos pecan, otros oran por su liberación, intercediendo con sus oraciones para los pecadores. Así que para entender el Tártaro, era necesario comenzar la historia de la salvación  por su panel paradisiaco.

Por lo tanto las escenas históricas de la casa del diablo se ordenan por sí solas.

INVERSIONES

admonición

“[H]OMNES PERVESI SIC SUNT IN TARTARA MERS<I>”
Perversi” ? Es decir, volteados, al revés. Ellos invirtieron el orden de la ley.
En una esquina (esta vez subversiva), se encuentra el inventario de las inversiones representadas  en el spandrel opuesto al de Santa Fe :

- Inversión de papeles y géneros:
el cazador cazado, ensartado por una quimera: un ángel caído, con cabeza de liebre, bestia inmunda y coprófaga. Los lepóridos también simbolizan la sodomía, según el Evangelio de Bernabé es el pecado contra la naturaleza. (6)

 
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Este cazador besa a un sapo en la boca; esto es una referencia explícita a las prácticas de la secta de los Stedinger (campesinos alemanes del delta del Weser al siglo XIII). La baba de los anfibios borraba de la memoria todo recuerdo del cristianismo. (7)

 

A Stedinger ritual


- Inversión del sentido:
Este monje, quien probablemente se convirtió en errante, cantó quizás algunas "Carminas Buranas" y otras canciones obscenas o profanas en su salterio (o Rotta, el antiguo salterio), normalmente dedicado a los salmos sagrados, lo que le valió tener su lengua arrancada por las tenazas de un demonio que confisca su instrumento.

 

 

 

- Inversión de la vida:
un suicida hunde la daga en su garganta, justo por encima de la puerta del Tártaro.

cátaro
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JERARQUIA DE LOS PECADOS
A pesar de las apariencias, hay orden en el caos!
En el mundo de los vivos, los defectos se clasifican por niveles jerárquicos: los pecados individuales  ocupan el nivel inferior, los pecados colectivos, los dos niveles superiores.

collective
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Aquí, tres tipos de pecados estan especialmente estigmatizados: se refieren al poder, a la riqueza y al Conocimiento.
En las enjutas de la inversiones, el poder y el conocimiento ya estaban implícitamente sugeridos: el cazador alude al privilegio señorial de la caza, y el monje que pronuncia las palabras sacrílegas conoce los cantos sagrados y sabe muy bien lo que profana. Pero los ejemplos más obvios son las debilidades individuales en el nivel superior (por ejemplo el caballero, el avaro o el caldero con las pociones malignas) y son finalmente evidentes en el nivel de las tentaciones colectivas (el lucro y los poderes temporales y espirituales). Este es el tema del siguiente capítulo.

Siguiente capitulo: 6) pecados individuales y colectivos

(1) El texto de todas las inscripciones y sus traducciones se pueden consultar en la sección de inscripciones o visualizar in situ en latín y francés. (Volver al texto)

(2) En el vocabulario de la escatología cristiana, el término Tártaro aparece al principio del cristianismo, bajo la pluma de San Pedro (segunda epístola, 2, 4). El hermano Jean Régis Harmel,  canónigo premonstratense de Conques, señaló que este término es, en realidad en las Escrituras, un hapax, o sea es la única aparición de la palabra en toda la Biblia. Este término grecorromano sustituye al Seol hebreo que Pedro  adapta a los gentiles en su universo cultural pagano donde el Tártaro es simplemente el reino de los muertos. El sentido cristiano es, por supuesto, muy diferente para San Pedro. La idea es invitar a los paganos convertidos a ser pacientes respecto del tiempo entre la muerte y el juicio final, los injustos siendo arrojados en el pozo oscuro del Tártaro en espera de la parusía*. ("Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los puso en el Tártaro y entregado a las profundidades de la oscuridad, donde están reservados para el juicio..." II Pedro 2, 4). El Tártaro se convirtió en un lugar de espera, una estancia transitoria. Incluso es provisional, dice el apóstol de los gentiles, porque  " el Señor es paciente  con vosotros, ya que no quiere, que unos perezcan, sino que todos lleguen al arrepentimiento. [...] El Señor sabe como librar a los piadosos de la prueba y apartar a los  injustos para castigarlos el Día del Juicio." (II Pedro 2: 9) Liberación, ordalías, los dos términos, que implican una estancia de transición, también contienen en  esencia las semillas del Purgatorio, dejando el castigo de los  injustos para el Juicio Final y dándo una dimensión de arrepentimiento a esta  estancia temporal, como una oportunidad de rescate, una especie de purificación y al final la expresión de la Redención. Este término "Tártaro" es pues fundamental: lugar de espera, constituye una  evidencia adicional que demuestra que no es un juicio final, sino la Parusía que lo precede. Ver en F.A.Q. la pregunta 7. Sobre la correspondencia entre el tímpano y las Epístolas de Pedro, ver aquí. (Volver al texto)

(3) "Cuando los pecados de unos pocos, así como el celo obvio para el bien de otros pocos están en juicio, entonces los primeros a quienes no les importa una condena inmediata a  la medida de su  crimen desaparecerán en el Tártaro. Los otros, directamente y sin demora, el alma, totalmente libérada, ascenderán a las mansiones preparadas para ellos. " (Diccionario de Teología) (Volver al texto)

(4) Cf. Pierre Séguret, capitulo: Les Sources théologiques, un imaginaire savant, in Conques-Perse, Flammes et Lumières de l’Au-delà, 2007. (volver al texto)

(5) Hay una descripción del tímpano de principios del siglo XVIII, citado por Nathalie Poux en un artículo publicado en la Revue du Rouergue, que había percibido la presencia del purgatorio: se trata de la carta enviada en 1725 por François Xavier Bon de Saint-Hilaire, Presidente del Tribunal de las Cuentas de Montpellier, al paléografo y arqueólogo benedictino Dom Bernard de Montfaucon en la que  se refiere a Cristo bajo el nombre de  Salvador y usando  los términos  limbo y purgatorio: "a la izquierda del salvador, hay cuatro ángeles o santos cargando los unos, libros,  otro un incensario y el otro un estandarte ; al lado de los santos está la representación del purgatorio." (Nathalie POUX, Une représentation du tympan de Conques au début du XVIIIe siècle, Revue du Rouergue, n° 44, nouvelle série, hiver 1995, p. 489 - 497) (volver)

(6) La inversión continúa hasta hoy , ya que muchos ven hoy aquí a  un "cazador furtivo" castigado por su violación de la ley (humana) y no al verdadero cazador. En la época románica, los "cazadores" hombres de los bosques, refugiados en las selvas, lugar de locura, tenían mala reputación. Eran "fuera de la ley", viviendo al margen de la sociedad, violando las leyes (de la naturaleza) porque se les sospechaba de prácticar tanto la inversión sexual como los "encantos". (Véase la obra de Jacques Le Goff sobre el imaginario medieval). La liebre, animal nocturno ambivalente era un símbolo del paganismo en el cristianismo medieval. En la antigua Grecia, la liebre era una ofrenda pederasta ofrecida por el erasta a su erómeno. (Véase la figura de cerámica nativa roja del Ática al 480 aC en el Musée du Louvre, representando en el interior de la copa a un joven que juega con una liebre) (volver al texto)

(7) Los Stadingienses (también llamados Stedinger) eran un pueblo de pescadores, piratas y campesinos-pioneros, quienes a principios del siglo XI, conquistaron y drenaron los pantanos y polderes de las Bocas del Weser y del Friesland. Se convirtieron en un pueblo libre, de mentalidad independiente, organizados en asambleas populares (llamadas la Thing) que no aceptaban pagar impuestos a los obispos de Bremen. Los cronistas (Adán de Bremen) criticaron sus prácticas paganas heredadas de las antiguas religiones germánicas. También se pensaba que tenían rituales satánicos, y  fueron acusados ​​de desarrollar una secta herética maniquea. En el siglo XIII fueron excomulgados en bloque (1230) y fueron víctimas de una cruzada lanzada por el arzobispo de Bremen, apoyada por predicadores dominicos y armada por Florent IV conde de Holanda, (hijo de William primero), duque Henri 1ero de Brabante (llamado Guerrero), esposo de María de Francia (hija de Felipe Augusto), y el conde Thierry de Cleves. La Stedingerkrieg terminó en 1234 con la Batalla de Altenesch a orillas del Weser, donde fueron masacrados 6.000 Stedinger  (Ver Claude Fleury, Histoire ecclésiastique, t. XVII, p. 53 et Journal des sçavans, volume 157, Amsterdam, 1751, p. 516). Esto ocurrió en el  momento en que la cruzada contra los albigenses acababa de terminar (Tratado de Meaux, 1229) y cuando el tribunal de la Inquisición se estableció en la región de Languadoc ahora en manos del rey de Francia (1233). Que estos campesinos libres fueran satánicos o no, a veces se reportaban prácticas como besar sapos en la boca o la cloaca (o gatos) en los juicios por brujería. Algunas sectas satánicas probablemente habían notado los efectos alucinógenos y amnésicos de una secreción tóxica de la piel del sapo que contiene, entre otras sustancias tóxicas, bufotenina. (volver)

Capitulo siguiente: 6) Pecados individales y colectivos

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Regreso al capitulo anterior (4. Línea del tiempo de la iglesia en marcha)

 

 

 

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